La masculinidad de Jesús perspectivas actuales

La masculinidad de Jesús
perspectivas actuales
 

Hugo Cáceres Guimet
 


En el evangelio de Marcos se afirma que los discípulos de Jesús impidieron que unos niños se acercaran a él; Jesús reprendió a los discípulos, acogió a los niños y abrazándolos, los bendijo imponiéndoles las manos (Mc 10,13-16). Este texto ilustró para los primeros varones cristianos el nuevo comportamiento masculino ejemplificado por el mismo Jesús. Estamos frente a un modelo de superación de la barrera de género: los Evangelios atestiguan la construcción del género masculino de los primeros cristianos como una superación de las limitaciones de género que les imponían el judaísmo y la cultura grecorromana. ¿Por qué los discípulos impiden que los niños se acerquen a Jesús? Sencillamente estaban afirmando la práctica del mundo antiguo por la que infantes y adultos varones debían vivir en mundos separados; el varón no tenía contacto con menores, cuya atención y cuidado era privilegio de las mujeres. Un varón abrazando en público a niños o mostrando interés por ellos hubiera sido percibido como débil y afeminado. Los cristianos de las primeras décadas se vieron desafiados por el ejemplo del Maestro galileo, que quebró barreras de género, religiosas y de configuración social.

Cuando hablamos de masculinidad de Jesús, estamos señalando que las características propias de su comportamiento en los relatos evangélicos permiten a los estudiosos identificar el modelo de conducta masculina que postuló el Maestro y que se distanció notablemente de la masculinidad hegemónica del siglo I (la que otorga poder sólo al varón). Estos análisis son importantes porque permiten reconocer que el género es una construcción social en evolución, y que el mismo Jesús inició un movimiento que transformaba profundamente la identidad de género del mundo del Nuevo Testamento; además es una inspiración para la sanación de la masculinidad contemporánea, que está seriamente dañada por la homofobia, la xenofobia y el machismo.

Los estudios sobre el Jesús histórico que toman en serio las ciencias sociales, identifican estos rasgos, que deben tomarse al perfilar qué modelo de masculinidad puso en efecto el Maestro galileo:

1. En su encuentro con mujeres, rompió códigos de género. En el cerrado mundo masculino de los maestros judíos, se dejó interpelar por la mujer sirofenicia (Mc 7,28), discutió de teología con la samaritana (Jn 4,7-26), tuvo discípulas (Lc 8,2-3; 10,38-42), defendió el derecho de las mujeres a participar en reuniones masculinas (Mc 14,6) y afirmó el don profético femenino (Mc 14,8-9).

2. En una sociedad que consideró el matrimonio como única ubicación social aceptable, desde que Jesús inició su vida pública se mantuvo célibe. Es probable que no contrajera matrimonio nunca. Durante su actividad de predicación no contó con una compañera sexual. Propuso que la prioridad de formar un hogar, procrear y sostener un hogar quedaba supeditadas a otras exigencias que llamó Reino.

3. Resistió la imposición de la estructura familiar, invitando a discípulos varones a quebrar el patriarcalismo por medio del incumplimiento de obligaciones como el entierro a los padres (Mt 8,21-22 y Lc 9,59-60 ofenden el cuarto mandamiento), la discontinuidad del oficio paterno (Mc 1,19-20) para compartir un lugar no propio (Mt 8,19), y la aceptación de mujeres fuera del contexto familiar (Lc 8,2-3).

4. Enseñó a sus discípulos que encontrarían oposición en sus propias familias (Mc 13,12; 10,30; Mt 10,34-36), que la fidelidad a Dios era superior a la lealtad a sus hogares patriarcales, y consideró la acentuación del conflicto familiar como una condición de discipulado (Lc 14,26-27; Mt 10,37-39).

5. Promovió, como alternativa a la familia patriarcal, una comunidad itinerante de discípulos varones y mujeres con rasgos de desarraigados sociales, que incluía varones casados y solteros, mujeres casadas y solteras, y tal vez algunas cuya reputación hubiera sido deshonrosa para el grupo.

6. Pronunció dichos sobre la sexualidad que estaban en plena disonancia con el ambiente. Sus dichos sobre el divorcio implican mutualidad, no dominio del varón sobre la mujer; enseñó que la cercanía a los niños engrandece al varón; no aceptó el papel de padre sobre sus discípulos al desatender el pedido de Juan y Santiago de sentarse a su derecha e izquierda (Mc 10,35-45). Aceptó un solo padre en el cielo, anulando toda relación patriarcal (Mt 23,9).

7. A pesar de que sus puntos de vista sobre sexualidad fueron muy distintos de los de sus contemporáneos, no recibió ninguna acusación de inmoralidad sexual como ocurrió en materia de comida, bebida y compañía debido a su violación de códigos étnicos, sociales y religiosos.

8. Su habilidad de aproximarse a la gente en relaciones interpersonales incluyó el contacto físico (Jn 13,23), la empatía emocional (evidente en el vocabulario de los evangelistas: compadecerse, apiadarse, de Mc 1,41; 6,34; 8,2; Lc 7,13), la satisfacción o gozo en su vida interior (Lc 10,21) y el apoyo emocional dado y recibido por otros varones (Jn 21,15-18).

9. En sus parábolas Jesús reflejó una intención de inclusividad de lo masculino y femenino, y desconcertantes características de Dios, como en el padre del hijo pródigo o en hombres como el buen samaritano, que realizan tareas femeninas. Al narrar la parábola del pastor que encuentra una oveja pérdida, Jesús agrega que tiene la misma alegría que la mujer que encuentra la moneda (Lc 15,1-10); los cristianos deben ser como los lirios del campo, que no hilan ni tejen, y como las aves, que ni siembran ni cosechan ni almacenan en graneros (Mt 6, 25-32).

10. El galileo desatendió los títulos patriarcales de rabí, maestro, padre (Mt 23,7-10), los más elogiosos que una sociedad patriarcal podía otorgar.

11. Indicó el final del poder patriarcal al lavar los pies a sus discípulos e invitarlos a practicar lo mismo, una tarea de mujeres a sus esposos o padres, o de esclavas a sus siervos (Jn 13,1-20).

12. Trazó una subversión contra el orden de género establecido en su invitación de acoger a los niños y apreciar a los eunucos como imagen de los que se aproximan al Reino (Mt 19,12). El eunuco fue visto como un ser que trastocaba el orden social y su misteriosa presencia debió confundir los estereotipos de género en las primeras décadas del cristianismo (Hch 8,26-40).

13. Jesús se mantuvo más cercano a la rica variedad de emociones de la Biblia Hebrea que al comportamiento de los filósofos griegos estoicos. Exteriorizó abiertamente un amplio rango de alteración de sus sentimientos: se maravilló de la fe del centurión (Mt 8,10); lloró ante la muerte de Lázaro (Jn 11,35), alabó a Dios con el corazón henchido de emoción (Lc 10,21); gimió ante la desgracia colectiva (Lc 19,41); suspiró (Mc 7,34); se encolerizó al nivel de la expresión física (Mc 11,15 y par.) y miró con cólera (Mc 3,5); pidió apoyo emocional (Mc 14,34). Sus acciones de misericordia respondieron al sufrimiento humano. Sus parábolas demostraron interés por las emociones humanas.

14. Propuso el fin del código de honor dependiente de la clase social: Quien quiera ser grande entre ustedes que sea el servidor de ustedes (Mc 10,43), haciendo tambalear el pilar que soportaba los principios de honor-vergüenza de la masculinidad hegemónica.

15. El varón Jesús no se dejó llevar por estándares estrictos y rígidos en las relaciones interpersonales para mantenerse célibe, más bien demostró una sana masculinidad en su trato con mujeres.

16. En lugar de tratar a sus compañeros en un modelo de dominación y sumisión, los animó a seguirlo en un modelo en el que la carga es ligera, y les dijo que vinieran hacia él y encontrarían reposo (Mt 11,28.30). Se distanció de los grupos del judaísmo que proponían respuestas violentas y exclusión de los extranjeros; enseñó el amor a los enemigos (Mt 5,43) como imperativo para sus seguidores.

A partir de estas afirmaciones podemos deducir que la imagen de masculinidad que proyectó fue contrastante e inquietante para sus contemporáneos. Jesús salió deliberadamente de su espacio masculino tradicional, como parte de su comunicación de la Buena Nueva. Como maestro espiritual, el hombre de Nazaret hizo suyo un comportamiento masculino novedoso que promovió la inclusión, la equidad de género y la liberación del rígido modelo patriarcal.

La aplicación práctica de los principios del modelo de masculinidad de Jesús, ha permitido que grupos cristianos de varones hayan descubierto en su propia conducta cuán profundamente arraigado está el modelo dominante de masculinidad latinoamericana que favorece a los hombres y posterga a las mujeres. La tarea de la reconstrucción de la masculinidad va de la mano con las transformaciones familiares, sociales y políticas que propone el feminismo y que asegurarán equidad de género en el futuro.

 

Hugo Cáceres Guimet
Lima Perú